Puedes venir en verano, en otoño, en primavera, incluso en invierno. Pero ven. O mejor en invierno, una de las épocas más fascinantes del año para observar las montañas y algunos días, algunos, un cielo
azul que preanuncia el infinito. Recuerdo tantos inviernos. A oscuras temprano, cerca del fuego y leyendo. O la misma escena pero con una copa de vino en la mano. En una guerra de nieve que nos enfrentaba a mi hija Mercedes y a unos flamantes amigos ingleses, Sam y Lilly. Tapado de pies a cabeza charlando con alguien. En un trineo bajando por un cerro con una enorme sonrisa en mi rostro. Caminando junto al paisaje mientras mi respiración se transformaba en vapor como un impensado acto de magia.

Aquí puedes encontrar algunas bellas fotografías tomadas en invierno por una amiga.

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